Misión y Visión
Caminamos bajo un propósito eterno, comprometidos con el diseño de Dios para edificar, formar y enviar vidas al servicio de Su Reino.
Hacer discípulos y obreros del Reino
Nuestra Misión
Nuestra Misión es hacer de cada persona un creyente en Cristo; de cada creyente, un discípulo; y de cada discípulo, un obrero del Reino de Dios, restaurado, formado y enviado bajo el poder del Espíritu Santo.
Familias restauradas y ministros enviados
Nuestra Visión
Nuestra visión es consolidarnos como un ministerio de alcance nacional e internacional, comprometido con la predicación del Evangelio, la restauración de vidas y familias, la formación de discípulos y el envío de obreros que extiendan el Reino de Dios en Colombia y las naciones.
Evangelizar
Llevar el mensaje de salvación a toda persona, anunciando el Evangelio de Jesucristo con amor, verdad y el poder del Espíritu Santo.
Restaurar
Acompañar procesos de restauración integral, donde Dios sana vidas, fortalece familias y renueva el corazón por medio de Su Palabra.
Discipular
Formar discípulos con fundamento bíblico, carácter cristiano y una vida guiada por el Espíritu Santo, capacitándolos para servir.
Enviar
Enviar discípulos y ministros preparados para cumplir la Gran Comisión, extendiendo el Reino de Dios en Colombia y las naciones.
Nuestros Valores
Expresan quiénes somos, cómo vivimos y la manera en que servimos a Dios y a los demás, reflejando el carácter de Cristo.
Caminamos bajo la gracia de Dios, recibiendo y extendiendo amor, perdón y misericordia, entendiendo que todos estamos en proceso.
Caminamos juntos como un solo cuerpo, valorando la diversidad y resolviendo las diferencias con amor y reconciliación.
Vivimos con un corazón sincero y una vida coherente, permitiendo que Cristo se refleje en nuestras decisiones y conducta.
Permitimos que el amor de Dios sea la motivación principal de todo lo que hacemos, reflejándolo en palabras y acciones.
Reconocemos nuestra necesidad constante de Dios y de los demás, manteniendo un corazón enseñable y dispuesto a crecer.
Permanecemos firmes y constantes en nuestro caminar con Dios, honrando los compromisos y los procesos que Él forma en nosotros.
Cultivamos relaciones fraternas saludables, caracterizadas por el cuidado, la cercanía y la edificación mutua dentro del cuerpo de Cristo.
Honramos a Dios dando lo mejor de nosotros, sirviendo con responsabilidad, diligencia y cuidado en todo momento.
Servimos con un corazón dispuesto y compasivo, entendiendo el ministerio como una oportunidad para amar, acompañar y edificar.
Promovemos relaciones basadas en la verdad y la apertura, compartiendo nuestras vidas con libertad para caminar hacia la restauración.
Honramos las relaciones, los procesos y la visión que Dios nos ha confiado, permaneciendo fieles en amor, respeto y compromiso.
Buscamos una vida apartada para Dios desde un deseo sincero de agradarle, permitiendo que Él transforme nuestro carácter cada día.