
¿Quiénes Somos?
Somos Ministerios Palabra de Gloria, una organización cristiana comprometida con la predicación del Evangelio, la restauración integral y la formación de discípulos que sean instrumentos de Dios para transformar vidas, familias y comunidades.
Estamos legalmente constituidos como una entidad religiosa sin ánimo de lucro, con Personería Jurídica Especial Nº 0197 de 2018 otorgada por el Ministerio del Interior de la República de Colombia.
Nuestra Esencia: La Restauración y la Adoración
En Ministerios Palabra de Gloria creemos que el Evangelio no es solamente asistir a una iglesia o practicar una religión, sino vivir una relación personal con el Padre, porque entendemos que la verdadera espiritualidad nace de un corazón restaurado por Jesús. Aquí no rechazamos a nadie por su pasado, sus errores o sus fracasos; te acogemos y te recibimos, porque fuimos llamados a restaurar.
El pecado o las circunstancias de la vida afectarón tu relación con Dios, pero fuiste creado a Su imagen y, por medio de Jesucristo, puedes ser perdonado, restaurado y transformado. Dios restaurará tu relación con Él, tu identidad y tu carácter; sanará tu corazón, restaurará tus relaciones y tu familia, despertará Su propósito en ti y te capacitará para servir. Ningún fracaso es definitivo: en Cristo encontrarás nuevas oportunidades, sin importar cuál haya sido tu pasado, porque Él ya escribió una nueva historia para ti.
Para nosotros, una persona restaurada no está llamada únicamente a recibir, sino también a ser un instrumento de restauración para otros. Por eso, creemos que la restauración nos lleva a una vida de adoración. Estamos convencidos que adorar no es solamente cantar o participar de un culto, sino rendir nuestra vida a Dios, honrarle y servirle con lo que somos y hacemos.
Quando Dios restaura una vida, también puede transformar una familia, una comunidad y una generación. Por eso, queremos caminar a tu lado a través de nuestro Programa de Restauración.
Conoce Nuestro Programa de Restauración
Un espacio diseñado para sanar heridas del pasado, restaurar tu identidad como hijo de Dios, transformar tus relaciones familiares y activar tu propósito.