Quiénes somos

Un movimiento de restauración, discipulado y enseñanza

Somos Ministerios Palabra de Gloria: personas restauradas por Jesús que acompañan a otras a conocerlo, sanar su historia y crecer con propósito.

Nuestra esencia

Restaurados para restaurar

Creemos que la verdadera espiritualidad nace de un corazón restaurado por Jesús. Por eso aquí no rechazamos a nadie por su pasado, sus errores o sus fracasos: te recibimos, porque fuimos llamados a restaurar.

Fuiste creado a imagen de Dios y, por medio de Jesucristo, puedes ser perdonado, restaurado y transformado. Ningún fracaso es definitivo: en Cristo hay nuevas oportunidades, sin importar cuál haya sido tu historia.

La restauración nos lleva a una vida de adoración —rendir la vida a Dios, honrarle y servirle con lo que somos y hacemos— y a ser instrumentos de restauración para otros. Cuando Dios restaura una vida, puede transformar una familia, una comunidad y una generación.

Bienvenida en Ministerios Palabra de Gloria
Misión · Propósito presente

Hacer discípulos y obreros del Reino

Hacer de cada persona un creyente en Cristo; de cada creyente, un discípulo; y de cada discípulo, un obrero del Reino de Dios, restaurado, formado y enviado bajo el poder del Espíritu Santo.

Visión · Destino futuro

Familias restauradas y ministros enviados

Consolidarnos como un ministerio comprometido con la predicación del Evangelio, la restauración de vidas y familias, la formación de discípulos y el envío de obreros a las naciones.

La visión en acción

Cuatro pilares, un solo camino

  1. EvangelizarLlevar el mensaje de salvación a toda persona, con amor, verdad y el poder del Espíritu Santo.
  2. RestaurarAcompañar procesos donde Dios sana vidas, fortalece familias y renueva el corazón.
  3. DiscipularFormar discípulos con fundamento bíblico, carácter y una vida guiada por el Espíritu.
  4. EnviarEnviar discípulos y ministros preparados para cumplir la Gran Comisión.
Nuestros valores

Cómo vivimos y cómo servimos

Expresan quiénes somos y reflejan el carácter de Cristo en lo cotidiano.

  • GraciaRecibimos y extendemos amor, perdón y misericordia: todos estamos en proceso.
  • UnidadCaminamos como un solo cuerpo y resolvemos las diferencias con amor y reconciliación.
  • IntegridadUn corazón sincero y una vida coherente, donde Cristo se refleja en cada decisión.
  • AmorEl amor de Dios es la motivación de todo lo que hacemos, en palabras y acciones.
  • HumildadReconocemos que necesitamos a Dios y a los demás; mantenemos un corazón enseñable.
  • FidelidadPermanecemos firmes en nuestro caminar y honramos los procesos que Dios forma en nosotros.
  • ComuniónCultivamos relaciones sanas de cuidado, cercanía y edificación mutua.
  • ExcelenciaHonramos a Dios dando lo mejor, con responsabilidad, diligencia y cuidado.
  • ServicioServimos con un corazón dispuesto y compasivo: el ministerio es amar y acompañar.
  • TransparenciaRelaciones basadas en la verdad y la apertura, para caminar hacia la restauración.
  • LealtadHonramos las relaciones y la visión que Dios nos confió, con amor y compromiso.
  • SantidadUna vida apartada para Dios desde el deseo sincero de agradarle cada día.
Escríbenos